domingo, 8 de marzo de 2015

Dentro de los juegos tradicionales para niños, uno de los más divertidos es el escondite, sobre todo cuando hay un gran número de niños, como diez o incluso más. Además es un juego que gusta tanto a los niños como a las niñas.
Todo comienza haciendo una especie de sorteo, que se puede hacer de muchas maneras. El objetivo es que uno de los niños “se la quede” o al menos eso se decía cuando yo era niño. A veces no hay sorteo y se decide entre todos o incluso alguien se presenta voluntario.


La persona elegida, el que “le la queda” tiene que contar en un lugar decidido de antemano, que llamaremos base. Con los ojos cerrados cuenta en voz alta hasta cien, mientras el resto de niños se esconde por los alrededores.
Cuando el niño llega a cien empieza a buscar a los compañeros, en un juego de estrategia pues tiene que tener cuidado para llegar a la base antes que la persona que ha encontrado. Esto es así, porque cuando encuentra a otro niño tiene que correr a la base, tocarla y decir el nombre en voz alta.
Mientras este niño busca, los otros tienen que correr a la base y decir por mí, también en voz alta. Si dice por mí y por todos mis compañeros, todos los niños que han sido nombrados y encontrados tocando la base quedan libres.
El objetivo del niño que cuenta es pillar a uno de los que se estaba escondiendo, puesto que el primero es el que tiene que contar, siempre que no lo salve uno de sus compañeros, como hemos visto antes.

De esta forma, el que cuenta tiene que pensar bien en cómo va a encontrar a los otros, ya que si el último niño consigue llegar a la base y decir por mí y por todos mis compañeros, el que cuenta tiene que volver a hacerlo, algo que no suele gustar demasiado  a nadie .

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